miércoles, 18 de marzo de 2026

NEUROSIS

 

Conforme a www.medicoverhospitals.in/ la neurosis consiste en una variedad de condiciones de salud mental en las que las personas pueden experimentar una preocupación excesiva, ansiedad, y angustia emocional. Se origina de una combinación de factores genéticos, ambientales y psicológicos: experiencias de la niñez, rasgos de personalidad y los mecanismos de afrontamiento juegan un papel en el desarrollo de la neurosis. Las causas exactas de la neurosis pueden variar de persona a persona, lo que hace que cada experiencia sea única. 

Algunas personas pueden estar genéticamente predispuestas a la neurosis y otras pueden desarrollarla debido a eventos traumáticos o enfermedades crónicas. Además, los factores ambientales como la crianza, las influencias sociales y las circunstancias de la vida también pueden contribuir al desarrollo de la neurosis. Comprender la compleja interacción de estos factores es crucial para abordar la neurosis y brindar apoyo.

Con 0.62 psicólogos y 0.66 psiquiatras por 100,000 habitantes, Honduras según OPS cuenta en 2025 con una de las tasas más bajas de atención a nivel de la región Latinoamericana; también solo cuenta con un Hospital Psiquiátrico para pacientes crónicos y otro para pacientes agudos.

A los disparadores ambientales de la neurosis contribuyen en gran medida:

1.    Crisis política permanente: desde 2006 Honduras entró a una crisis nunca vista en la sociedad hondureña por intentos de imponer un denominado sistema socialista democrático. La sucesión constitucional impidió que esa aventura se concretara en 2009, y tuvo como corolario una polarización de facciones a favor y en contra del lance que dividió a la población. En 2017 se concretó una reelección presidencial prohibida por la Constitución de la República y en 2021, el intento del socialismo democrático ganó las elecciones, sobresaliendo como el gobierno más corrupto e ineficiente de la historia democrática hondureña desde 1980.

2.    Crisis económica: con esquemas empresariales determinados por oligopolios y monopsonios, la economía navega entre intereses de grupos predominantes dedicados a la producción de bienes y servicios. Como contrapartida los sindicatos blancos o no de trabajadores defienden sus privilegios a capa y espada en contra de aquellos que no tienen acceso a un empleo y a un ingreso.

3.    Crisis social; La corrupción pública tomó carta de ciudadanía de forma nunca vista en desastres de la administración de salud tanto en el gobierno central como del Instituto de Seguridad Social que ha sido saqueado para propósitos políticos y no se ha recuperado. En educación, el sistema educativo público formal y técnico se descuidó en todos los niveles obedeciendo a intereses populistas en lugar de centrarse en la capacitación del capital humano.

Invasiones de predios urbanos y rurales aumentan la conflictividad, la incertidumbre y la aversión al riesgo de invertir. Recientes amenazas de nacionalizaciones, ausencia de la aplicación de justicia, impunidad de delitos y crímenes, exacerban el daño en la salud mental y física. El conflicto de herencias por la tendencia a no testar y el irrespeto a la propiedad por parte de vendedores que luego ignoran las escrituras de traspaso que gestionaron.

4.    Crisis familiares: según el INE, en 2018 el porcentaje de hogares desintegrados alcanzó 34%. Ese fenómeno fomenta la criminalidad temprana de los jóvenes que se integran a pandillas. La emigración obligada, también alimenta la desintegración familiar.

5.    Crisis de seguridad: inseguridad individual y colectiva por delincuencia común y organizada mantiene en zozobra permanente a la población desde hace décadas, reflejada por el alto índice de robos, asaltos y homicidios que apenas disminuyen.

6.    Reglas de transito que no se respetan y que exacerban los accidentes viales, los atropellos y las muertes, sin que se vislumbre visos de solución a corto plazo de un problema generalizado de la ley del más fuerte.

7.    Los conflictos bélicos internacionales focalizados y regionales que irrumpen el comercio internacional aumentando precios y generando desabastecimiento, aumentan el estrés.

La falta de recursos humanos y materiales y el estigma hacia la salud mental dificultan la búsqueda de ayuda oportuna y agravan los casos. Es preciso aumentar la cantidad de profesionales de la salud mental y brindar un mayor presupuesto que permita atender un problema que con la crisis económica crónica del país y mundial, aumenta rápidamente.

En Honduras incluso a nivel privado el paciente con capacidad de sufragar con recursos propios la asistencia y consejería de problemas mentales se enfrenta a la problemática de que el mismo gobierno complica el suministro privado de productos controlados, estableciendo condiciones cada vez más rigurosas con el supuesto de prever un acceso no indicado por personal médico.

Por ejemplo, personal médico odontológico que lidia con temas del dolor no está facultado para prescribir productos controlados relativos a los pacientes que atienden.

El factor genético de la neurosis es difícil de controlar, pero los ingredientes ambientales pueden ser resueltos sí existe la voluntad política de hacerlo.