La evolución de la información
disponible y su diseminación por el auge de internet puede provocarnos una
tendencia a reaccionar ante aquellas situaciones que se divulgan a nivel
nacional o internacional y que no concuerdan con nuestros valores de justicia,
equidad, libertad y nuestros propios sentimientos religiosos, deportivos, políticos,
artísticos etc.
La inconformidad es un
sentimiento que surge cuando una persona no está satisfecha o no se encuentra
en armonía con una situación, circunstancia o estado actual. Se caracteriza por
la sensación de malestar, descontento y la necesidad de buscar un cambio o
mejora.
Eso en el ámbito personal.
Cuando se refiere a la reacción del individuo a eventos totalmente fuera de su
control, puede llegar a acumular una frustración crónica, pues precisamente por
estar fuera de su intervención resulta poco o nada efectivo lo que pueda
hacerse salvo mostrar su disconformidad.
Como sentimiento, la
inconformidad puede tener tanto beneficios como consecuencias negativas. Por un
lado, puede ser un motor de cambio y motivación para buscar mejoras en
diferentes aspectos de la vida, como el trabajo, las relaciones personales o
las metas individuales. La inconformidad puede impulsar a la persona a salir de
su zona de confort y buscar nuevas oportunidades, explorar diferentes opciones
y tomar decisiones que le permitan alcanzar una mayor satisfacción personal.
La persona puede dosificar la
cantidad de información a la que tiene acceso cotidiano haciendo menor uso
diario de las redes sociales y el verse sometido al bombardeo de los medios de comunicación
para cambiar de canal y dedicarse a actividades de mayor interés personal que
le brinden bienestar.
La constante inconformidad puede generar un estado de
insatisfacción crónica, lo que puede llevar a la persona a deprimirse,
frustrarse o sentirse angustiada. Además, puede generar conflictos en las
relaciones interpersonales, ya que la inconformidad puede hacer que la persona
sea exigente o crítica con los demás, creando tensiones en su entorno.
Una actitud disidente hacia todo no es constructiva. Torna a
la persona en un inconforme permanente a la que todo lo que no ocurre dentro de
los prejuicios de su mundo perfecto le molesta y contraria, sentimientos que a
quienes provocan su disconformidad les provoca la menor atención, pues cada uno
está ubicado en su propio mundo perfecto.
La inconformidad, puede variar de una persona a
otra. Algunas pueden experimentarla de manera ocasional y buscar soluciones
proactivamente, mientras que otras pueden sentirse atrapadas en un ciclo
constante de insatisfacción y no encontrar una salida. Además, algunos
individuos pueden percibir la inconformidad como una señal de crecimiento y
desarrollo personal, mientras que otros pueden verla como una fuente de
malestar y desmotivación. En última instancia, la forma en que se experimenta
la inconformidad dependerá de la perspectiva, el contexto y las características
individuales de cada persona.
Si el lector se encuentra a si
mismo dentro del grupo que se hunde en la disconformidad negativa, es
preferible que adopte las medidas que modifiquen ese sentimiento antes de ser
atrapado en una vorágine de frustración crónica, que culmine deteriorando su
salud física, emocional y mental.
Basado en artículo del sitio web https://colegiodepsicologossj.com.ar/