“El tiempo perdido hasta los santos lo lloran”. El socialismo democrático alcanzó el poder por el repudio del pueblo a 12 años consecutivos de abusos desde el poder. En Centroamérica, varios candidatos que cultivaron popularidad obtuvieron el poder para luego resultar en una pésima decisión a tal grado que alguno anda huyendo después de su mal gobierno.
En Honduras el candidato del
Partido Liberal de 2025 ya corrió por su cuarto intento, luego de haber fundado
primero el Partido Anticorrupción, PAC, 2013, en seguida como candidato del partido
Libertad y Refundación, LIBRE, 2017; después con el Partido Salvador de
Honduras PSH, 2021 cuando terminó haciendo alianza y cogobierno con LIBRE donde
negoció la presidencia del Congreso Nacional cuyo titular pronto se adhirió a
LIBRE. Salvador Nasralla renunció a su posición como designado presidencial y
pasó a ser candidato del Partido Liberal.
La injerencia del Foro de Sao
Pablo en la política hondureña desde 2008 ha sido notoria mayormente desde
Venezuela. Manuel Zelaya perdió la presidencia en 2009 a causa de su
insistencia en convocar ilegalmente a una Asamblea Nacional Constituyente para
modificar la Constitución Política de Honduras.
Desde el día uno, el gobierno
LIBRE no escondió su tenacidad en ejercer un autoritarismo más virulento que el
manifestado por el Partido Nacional. Creó grupos de choque violentos
denominados Colectivos, igual que en Venezuela y fue aumentando in crescendo su
irrespeto a la Constitución y las leyes. El sectarismo se profundizó y los
abusos superaron cualquier referente previo.
Para 2022 aumentó el
presupuesto dejado por el gobierno anterior en L.50 mil millones. Rompió
relaciones con Taiwán, abrió relaciones con China y mantuvo una posición hostil
permanente contra el gobierno de Estados Unidos, que pasó factura a los miles
de hondureños indocumentados que viven en USA y que representan el principal
generador de divisas con sus remesas. No recibió cartas credenciales a
embajadores de Israel, Unión Europea y otros países. Entre 2022 y 2025 se
asignaron L. 1.6 billones de presupuestos, con magros resultados.
Derogó la Ley de Empleo por
Hora que era un experimento para dotar de empleo a jóvenes estudiantes, adultos
y a adultos mayores que por su edad no encuentran trabajo formal y habidos en
ausencia de jubilación. Ahuyentó la inversión extranjera hostilizando a las
maquilas y amenazó vehementemente con suprimir las exenciones fiscales. Cuatrocientos
mil empleos se perdieron con esas acciones y el clima de incertidumbre detuvo
la inversión nacional y extranjera potencial.
Su inclinación al despilfarro
y gastos innecesarios, redestinó recursos urgentes para salud, educación,
seguridad e infraestructura. El gasto en propaganda para falsear éxitos y
financiar campañas políticas con recursos estatales fue exagerado. En cuanto
pudo, se apoderó de los tres poderes del Estado y del Ministerio Público y llegó
a contar de aliado con un general de las Fuerzas Armadas, dispuesto a apoyar
sus intenciones continuistas. Por primera vez, en la historia de Honduras,
patrullas de la policía acarrearon materiales políticos y hasta banderas
distintivas del partido en el poder.
Por cuatro años Honduras se
mantuvo en vilo a causa de la desesperada intención de LIBRE de retener el poder a cualquier costo.
Desde que nombró a su representante ante el Consejo Nacional de Elecciones, la
consigna puesta en marcha se redujo a obstaculizar el normal desarrollo del
proceso electoral que no cesó hasta que nuevas autoridades han asumido la gobernanza
del Congreso Nacional.
En cuatro años, el pueblo
hondureño ha enviado dos mensajes y ha despachado a dos gobiernos con votos.
Probablemente esté preparado para más pruebas si la dirección del país no se
enrumba por el camino debido. Los gobernantes actuales deberán apurar el paso
para recuperar el tiempo perdido.
Corresponde ahora estabilizar:
El tipo de cambio, las tasas de interés, el déficit comercial, el déficit
fiscal, el arancel con USA, la inflación de precios, la canasta básica, el costo
de vivienda, la atención pública en salud, la educación, la seguridad jurídica
y personal, la infraestructura en proceso y nueva, y la contención de la corrupción.
Todo sin la aplicación de nuevos impuestos.
Con austeridad, frugalidad, transparencia
y una actitud comedida respecto al gasto público puede reiniciarse la ruta del
desarrollo de Honduras.