La Tribuna, 27 de mayo de 2026: El abogado Fernando González consideró que la declaratoria de terrorismo aplicada a maras y pandillas en Honduras también debería extenderse a quienes cometen actos, de corrupción y desvían recursos del Estado.
A criterio del profesional del derecho, existe una
similitud entre el daño que provocan las estructuras criminales en las calles y
el impacto generado por quienes saquean fondos públicos desde posiciones de
poder. “La diferencia es que unos lo hacen en la calle y los otros bajo aire
acondicionado”, expresó González al referirse a funcionarios o personas
involucradas en el uso indebido del erario.
En el Informe de Transparencia de 2011 del Consejo Nacional
Anticorrupción (CNA) se encuentra lo siguiente:
“La corrupción puede considerarse un impuesto de
guerra establecido por los corruptos a toda la sociedad. La mayoría de las
veces su modus operandi es silencioso, mientras sustraen cuantiosos recursos
que podrían destinarse a fines de bienestar general, para concentrarlos
dolosamente en los que participan en tal actividad.”
La analogía del Abogado González ya expresada por el
CNA hace 15 años no significó en correcciones oportunas, y sanciones
generalizadas, por la ausencia de castigos severos a los actores que participan
en operaciones corruptas; al contrario, estos 15 años se ha manifestado de
manera creciente tal como reflejan los Informes de Transparencia Internacional.
Según información de IA:
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Perfil Psicológico Corrupto |
Perfil Psicológico Grupo Criminal |
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Rasgos centrales: falta de empatía, ambición
desmedida y una profunda racionalización moral. Estas conductas no son
impulsivas, son producto de una personalidad calculadora y manipuladora que
justifica sus actos ilícitos para obtener poder o estatus.
Un análisis detallado de su mente revela los
siguientes rasgos y mecanismos psicológicos: 1. Rasgos de Personalidad Clave ·
Narcisismo y grandiosidad: Ego sobredimensionado y sienten que merecen
privilegios especiales o riquezas sin importar los medios. ·
Falta de empatía: Incapacidad para conectar emocionalmente con el daño que ocasionan a
terceros o a la sociedad. ·
Maquiavelismo: Utilizan a las personas como meros instrumentos para lograr sus
fines, mostrando una fachada exterior afable y encantadora para manipular. ·
Doble moral: Exigen a los demás un estricto cumplimiento de las normas, mientras
son extremadamente permisivos y flexibles consigo mismos. 2. Mecanismos de Defensa y Racionalización ·
Justificación cognitiva: Minimización del impacto de sus actos mediante
frases: “todos lo hacen" o "es necesario para un bien mayor". ·
Ausencia de culpa: Rara vez sienten remordimiento genuino; su principal preocupación es
el malestar o la frustración que les genera ser descubiertos y perder su
estatus. ·
Externalización de la culpa: Culpan a las circunstancias, al sistema o a sus
rivales de sus propias acciones corruptas. 3. Perspectiva Neuroscientifica Estudios en neurociencia cognitiva muestran que el
cerebro humano se adapta gradualmente a la deshonestidad. Cuando una persona
comete un acto corrupto por primera vez, se activa la amígdala (generando
malestar o culpa). Sin embargo, al repetir la conducta, esta respuesta
emocional disminuye, permitiendo que la corrupción escale con el tiempo sin
que la persona perciba conflicto interno.
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El perfil psicológico del miembro de un grupo
criminal: anulación de la individualidad en favor del grupo, fuertes
rasgos antisociales, insensibilidad emocional y lealtad extrema. Su conducta
está moldeada por mecanismos de defensa, códigos de honor estrictos y, a
menudo, una base de trauma infantil. Las características fundamentales de este perfil
incluyen: ·
Poca o nula empatía: Presentan una capacidad limitada para conectar con
el sufrimiento ajeno, lo que les permite cometer actos de violencia extrema
sin experimentar culpa o remordimiento. ·
Sentido de pertenencia e identidad grupal: Debido a carencias
afectivas previas, la pandilla funciona como una familia sustituta que brinda
validación y seguridad. ·
Lealtad incondicional y obediencia: Sumisión total a la estructura jerárquica de
la "clica". La deslealtad se castiga con la muerte. ·
Intolerancia a la frustración y baja autoestima: Sentido exagerado de
grandiosidad para enmascarar inseguridades. Resuelven los conflictos
interpersonales mediante la agresión física o verbal. ·
Adaptación a normas violentas: Crecen o se sumergen en entornos de riesgo donde la
violencia se normaliza como un mecanismo de defensa y supervivencia. Factores de Riesgo y Origen El comportamiento del marero no suele ser innato,
sino el resultado de factores psicosociales. Los estudios del fenómeno en
Centroamérica, analizados por organizaciones como InSight Crime, detallan que
este perfil se gesta habitualmente por: ·
Hogares desintegrados o entornos de violencia intrafamiliar. ·
Carencia de oportunidades socioeconómicas y educativas. ·
Exclusión social y marginación. ·
Exposición temprana al consumo de drogas o alcohol. Ver Maras
y pandillas en Centroamérica de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos.
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La
coincidencia de rasgos generales, claves y centrales de ambos “colectivos” es
pasmosa. Mientras en Honduras, tanto la MACCIH como la CICIH no han logrado
penetrar las estructuras corruptas del poder. En cuanto a la primera, manifestó
signos de combate a la corrupción, pero al sentirse amenazados, los corruptos la
expulsaron de Honduras. La CICIH solo se utilizó para ganar tiempo y mediante
tácticas dilatorias se ha impedido de operar en el país.