lunes, 1 de junio de 2026

DEPORTES EXTREMOS

 DEPORTES EXTREMOS

 

Existen en el mundo más de 50 deportes populares extremos que practican algunas personas que se entrenan de manera disciplinada y perseverante, precisamente para no perder la vida en el intento. Entre mayor riesgo conlleva cada deporte extremo, menor es el número de personas que lo practican. Evel Knievel, motociclista acrobático, Free Solo, escalador de montañas y Stephen Robert Irwin, El Cazador de Cocodrilos son ejemplos de la afición de los deportistas extremos por imponerse desafíos cada vez mayores. Los dos últimos fallecieron en plena acción.

 

En Honduras, los automovilistas, motociclistas y mototaxistas resultan los más atrevidos e irrespetuosos con las personas, las leyes y las reglas elementales de urbanidad y de comportamiento público. No se inmutan para correr a altas velocidades, conducir en contra, rebasar por derecha e izquierda, circular apartando a peatones que utilizan las aceras, donde hay o no están ocupadas por autos estacionados.

 

¡Les hiede la vida!

 

He observado frente a mi casa, a motociclistas echarse un perico de droga para luego salir volando por donde se les ocurra circular, poniéndose en riesgo ellos, a otros conductores y a peatones.

 

Los resultados son trágicos y cada vez en ascenso. Nadie ni nada los detiene.

 

Un conductor debe entender que los bulevares no son autopistas alemanas donde puede alcanzarse 250 km/h. Acá se establece como máximo permitido 60 km/h. Pero usted respeta esa regla y si va por el carril izquierdo, los conductores apresurados lo hostigan con claxon, acercamientos en la “nuca”, etc.

 

Cuando Gautama Fonseca fue secretario de Seguridad, aconteció una tragedia donde fallecieron siete alumnos del Instituto Central. A partir de esa tragedia estableció la regla de que nadie podía ir sentado en el borde de la paila de un pick-up que fue respetada por un buen tiempo. Hoy se observan elementos policiales y del ejército, que deben dar el ejemplo, sentados en los bordes y de hecho ya ha habido uniformados víctimas fatales en accidentes de tránsito.

 

Volviendo a los motociclistas, ellos constituyen el grupo de conductores más vulnerables, pues su cuerpo se convierte en la “carrocería” del vehículo que conducen. El uso mandatorio del casco no es por molestar. Es para que protejan la estructura de su cuerpo y la parte más vulnerable, pues un golpe sin casco protector es delicado y en caso de no morir puede dejar secuelas para el resto de la existencia.

 

Ante la ausencia de vigilancia, algunos motociclistas con gorra de cátcher, creen que van suficientemente protegidos.

 

La proliferación de motocicletas en las calles de Honduras no es casual. Es una opción muy económica dada la ausencia de servicio público que les garantice su seguridad en todo sentido. Pero la opción escogida debe garantizar la prevención de su vida al conducir. No resulta inusual ver a una familia de cuatro ocupantes en una moto que es para dos personas. Puede argumentarse cualquier razón entendible, pero en ese caso duplican el peligro con su propia prole.

 

Hay otros temas que considerar como los seguros por accidentes para lo cual tampoco existe cultura y la prevención de las unidades vehiculares con el mantenimiento oportuno y de calidad. Existe cualquier cantidad de talleres mecánicos en donde si usted pregunta por certificaciones de los trabajadores encontrará que no existe ese requisito y no es mandatorio por ley y por lo tanto para los propietarios, tampoco.

 

La incultura al conducir no se corrige con la imposición de multas. Tanto en aspectos como salud, consumo de agua, electricidad y la tendencia de conducción como deporte extremo requiere un esquema educativo de larga duración que debe comenzar desde la escuela primaria, tanto para conductores como para peatones.

 

 

 

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