domingo, 17 de mayo de 2026

Terrorismo y Corrupción

 La Tribuna, 27 de mayo de 2026: El abogado Fernando González consideró que la declaratoria de terrorismo aplicada a maras y pandillas en Honduras también debería extenderse a quienes cometen actos, de corrupción y desvían recursos del Estado.

A criterio del profesional del derecho, existe una similitud entre el daño que provocan las estructuras criminales en las calles y el impacto generado por quienes saquean fondos públicos desde posiciones de poder. “La diferencia es que unos lo hacen en la calle y los otros bajo aire acondicionado”, expresó González al referirse a funcionarios o personas involucradas en el uso indebido del erario.

En el Informe de Transparencia de 2011 del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) se encuentra lo siguiente:

“La corrupción puede considerarse un impuesto de guerra establecido por los corruptos a toda la sociedad. La mayoría de las veces su modus operandi es silencioso, mientras sustraen cuantiosos recursos que podrían destinarse a fines de bienestar general, para concentrarlos dolosamente en los que participan en tal actividad.”

 

La analogía del Abogado González ya expresada por el CNA hace 15 años no significó en correcciones oportunas, y sanciones generalizadas, por la ausencia de castigos severos a los actores que participan en operaciones corruptas; al contrario, estos 15 años se ha manifestado de manera creciente tal como reflejan los Informes de Transparencia Internacional.

 

Según información de IA:

Perfil Psicológico Corrupto

Perfil Psicológico Grupo Criminal

Rasgos centrales: falta de empatía, ambición desmedida y una profunda racionalización moral. Estas conductas no son impulsivas, son producto de una personalidad calculadora y manipuladora que justifica sus actos ilícitos para obtener poder o estatus.

 

Un análisis detallado de su mente revela los siguientes rasgos y mecanismos psicológicos:

1. Rasgos de Personalidad Clave

·       Narcisismo y grandiosidad: Ego sobredimensionado y sienten que merecen privilegios especiales o riquezas sin importar los medios.

·       Falta de empatía: Incapacidad para conectar emocionalmente con el daño que ocasionan a terceros o a la sociedad.

·       Maquiavelismo: Utilizan a las personas como meros instrumentos para lograr sus fines, mostrando una fachada exterior afable y encantadora para manipular.

·       Doble moral: Exigen a los demás un estricto cumplimiento de las normas, mientras son extremadamente permisivos y flexibles consigo mismos.

2. Mecanismos de Defensa y Racionalización

·       Justificación cognitiva: Minimización del impacto de sus actos mediante frases: “todos lo hacen" o "es necesario para un bien mayor".

·       Ausencia de culpa: Rara vez sienten remordimiento genuino; su principal preocupación es el malestar o la frustración que les genera ser descubiertos y perder su estatus.

·       Externalización de la culpa: Culpan a las circunstancias, al sistema o a sus rivales de sus propias acciones corruptas.

3. Perspectiva Neuroscientifica

Estudios en neurociencia cognitiva muestran que el cerebro humano se adapta gradualmente a la deshonestidad. Cuando una persona comete un acto corrupto por primera vez, se activa la amígdala (generando malestar o culpa). Sin embargo, al repetir la conducta, esta respuesta emocional disminuye, permitiendo que la corrupción escale con el tiempo sin que la persona perciba conflicto interno.

 

El perfil psicológico del miembro de un grupo criminal: anulación de la individualidad en favor del grupo, fuertes rasgos antisociales, insensibilidad emocional y lealtad extrema. Su conducta está moldeada por mecanismos de defensa, códigos de honor estrictos y, a menudo, una base de trauma infantil.

Las características fundamentales de este perfil incluyen:

·       Poca o nula empatía: Presentan una capacidad limitada para conectar con el sufrimiento ajeno, lo que les permite cometer actos de violencia extrema sin experimentar culpa o remordimiento.

·       Sentido de pertenencia e identidad grupal: Debido a carencias afectivas previas, la pandilla funciona como una familia sustituta que brinda validación y seguridad.

·       Lealtad incondicional y obediencia: Sumisión total a la estructura jerárquica de la "clica". La deslealtad se castiga con la muerte.

·       Intolerancia a la frustración y baja autoestima: Sentido exagerado de grandiosidad para enmascarar inseguridades. Resuelven los conflictos interpersonales mediante la agresión física o verbal.

·       Adaptación a normas violentas: Crecen o se sumergen en entornos de riesgo donde la violencia se normaliza como un mecanismo de defensa y supervivencia.

Factores de Riesgo y Origen

El comportamiento del marero no suele ser innato, sino el resultado de factores psicosociales. Los estudios del fenómeno en Centroamérica, analizados por organizaciones como InSight Crime, detallan que este perfil se gesta habitualmente por:

·       Hogares desintegrados o entornos de violencia intrafamiliar.

·       Carencia de oportunidades socioeconómicas y educativas.

·       Exclusión social y marginación.

·       Exposición temprana al consumo de drogas o alcohol.

Ver  Maras y pandillas en Centroamérica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 

 

La coincidencia de rasgos generales, claves y centrales de ambos “colectivos” es pasmosa. Mientras en Honduras, tanto la MACCIH como la CICIH no han logrado penetrar las estructuras corruptas del poder. En cuanto a la primera, manifestó signos de combate a la corrupción, pero al sentirse amenazados, los corruptos la expulsaron de Honduras. La CICIH solo se utilizó para ganar tiempo y mediante tácticas dilatorias se ha impedido de operar en el país.

 

domingo, 3 de mayo de 2026

LECCIONES ELECTORALES 2025

 Los recientes juicios políticos principalmente para sancionar el accionar de los comisionados titulares del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del (Tribunal de Justicia Electoral ) TJE evidenciaron por medio de las numerosas fallas que el sistema electoral, la Constitución de la República de Honduras y la legislación electoral en general, revelan  el enorme número de vacíos que facilitaron la experiencia más desastrosa en la historia reciente que estuvo a punto de dar al traste con el sistema democrático al cual se ha acostumbrado el pueblo hondureño usando el poder del voto para elegir sus autoridades ejecutivas, legislativas y municipales.

En algunos espacios con representatividad muy inferior a la de los partidos se pretende responsabilizar exclusivamente a la filiación política partidaria como la mayor causante de la debacle. Pero la filiación y la lealtad a las autoridades partidarias, no son las únicas responsables de la debacle. En los procesos de nombramientos para elecciones de segundo grado existe participación de amplios sectores de la sociedad hondureña más allá de los partidos. Sin embargo, las organizaciones políticas se las ingenian para en todos los procesos participativos culminar creando un embudo en donde las negociaciones de cuotas de poder, no solo de los partidos sino también de grupos fácticos, se manifiesten en los resultados de los personajes escogidos que intervienen en el rumbo a tomar por parte de aquellas entidades colegiadas cuyos personajes decisorios terminan respondiendo a diversos intereses más allá de los partidos.

La despartidización de los entes encargados de la gobernanza electoral no resuelve per se, la vulnerabilidad que cobija crisis recurrentes prácticamente en cada proceso electoral interno y general.

De acuerdo con ACE (Electoral Knowledge Network) en contextos diferentes al hondureño, “Los órganos de formulación de políticas electorales (comisiones electorales, etc.) pueden estar legítimamente compuestos de forma no partidista, multipartidista o mediante una combinación de ambas.”

En la reciente crisis electoral hondureña de 2025 quedó claro que la condición de decisiones por consenso tanto en el CNE  como en el TJE establecido en la misma ley electoral fue un fuerte obstáculo para que un consejero por voto en contra o simple ausencia boicoteara las decisiones de ambos entes y el partido de su filiación ganara tiempo para impedir la divulgación de los resultados electorales.

Detalles de nivel inferior también retardaron el proceso electoral al momento en que los ciudadanos ejercían el sufragio. Para el caso la exigencia de la huella digital contribuyó a atrasar el sufragio tanto en elecciones primarias como generales cuando los miembros de las juntas receptoras de votos insistían en verificarlas en dedos deteriorados por accidentes, enfermedades crónicas, etc.

El reciente ejercicio de los juicios políticos, más que castigar a funcionarios que ahora aprovechan para victimizarse, ha dejado un cúmulo de información y datos útiles para las reformas legislativas que demanda un proceso de ejecución y gobernanza electoral que requiere multitud de reparaciones para evitar que lo que se pretendió concretar en 2025 vuelva a repetirse.