lunes, 24 de agosto de 2026

Estado de la Paternidad Mundial 2023

 Equimundo, MenCare entrevista a 12000 personas en 17 países. Informe de respuestas seleccionadas:

·      Los Compromisos MenCare 50/50, 2019, son acciones prácticas que políticos, empleadores y hombres pueden impulsar hacia la igualdad de cuidados en el hogar.

·      Las diferencias en horas de trabajo de cuidados no remunerados causan menor participación de las mujeres en el mercado laboral y en la vida pública y política.

·      Según la OIT, se estiman más de 16.000 millones de horas diarias en cuidados no remunerados, 9 % del PIB mundial, o 11 billones de dólares al año, calculadas al salario mínimo. Esto equivale al PIB de Alemania, Japón y Polonia juntos para 2023.

·      Buena parte del trabajo de cuidados y doméstico no remunerado es de mujeres y niñas en países de ingresos bajos.

·      Las mujeres y los hombres con mayores dificultades económicas describen el trabajo de cuidados como agotador y poco gratificante. Las madres realizan más tareas domésticas, el cuidado físico y emocional de los hijos, la cocina y atienden a su pareja.

·      Para empleados a quienes se ofreció licencia, pero no la tomaron completa, la falta de una remuneración suficiente fue la mayor razón, mencionada por el 49% de los hombres y las mujeres.

·      Los países que ofrecen licencia remunerada por un día o más a los padres han aumentado del 25% en 1995 al 63% en 2022. En 2023, 186 países ofrecían licencia parental para el cuidado de bebés a las madres y 122 a los padres. Sin embargo, la duración de las bajas por paternidad mundial es de 9 días con variaciones entre países.

·      Priorizar los sistemas de cuidado implica afirmar que hombres y mujeres tienen responsabilidad del cuidado y que este es un trabajo calificado.

·      Los niveles de violencia de hombres contra mujeres siguen aumentando.

·      Las economistas feministas distinguen entre “reproducción social” y “producción” económica.

·      El 60% de las personas afirman que las mujeres no alcanzarán la igualdad sin la intervención de los hombres.

·      Solo el 6% de los hogares cuenta con niñera/empleada doméstica.

·      En Estados Unidos, los hombres que integran a diario el autocuidado integral (emocional, social y físico) dedican más de 3 horas al cuidado de otros y tienen el doble de propensión a colaborar en las tareas del hogar.

·      Muchos hombres brindan cuidados sin ser padres biológicos, adoptivos o padrastros: tíos, abuelos, hermanos, entrenadores, maestros y amigos. En familias extensas, en donde el padre biológico no está involucrado en el cuidado, no significa que los niños no hayan recibido cuidados de una figura paterna. Las diversas relaciones de cuidado son significativas tanto para los hombres como para aquellos que cuidan.

·      Las 11 tareas del cuidado en el informe son: cuidados físicos y emocionales del niño; de un familiar con discapacidad; de un familiar mayor; emocionales de la pareja; limpieza del hogar; preparación de alimentos; emocional propio; físico de la pareja; y logística del hogar. El cuidado solo se realiza en el 1% de los casos. Logística es la tarea donde los hombres superan a las mujeres.

·      La mayoría de las mujeres y los hombres no están de acuerdo en que el cuidado de los hijos corresponde solo a la madre. El 32% de los hombres y el 27% de las mujeres afirman que “cambiar pañales, bañar y alimentar a los niños es responsabilidad de la madre”.

·      La distribución equitativa de tareas domésticas y cuidado infantil facilita la incorporación de mujeres al mercado laboral remunerado, mejora el desarrollo cognitivo y el rendimiento académico de los niños, aporta sentido y satisfacción a la vida de hombres y mujeres, y reduce el estrés, especialmente en las madres, así como en las relaciones de pareja.

·      Los cuidados de las mujeres comparados con los de los hombres perpetúan la brecha de género en el trabajo remunerado.

·      Los cuidados no remunerados de los hombres aceleran el progreso, el bienestar social, la creación de empleos de calidad y una mayor participación laboral de las mujeres, así como la igualdad de género y generan ingresos para el Estado. Contribuyen al desbalance la falta de apoyo gubernamental, la precariedad laboral, el estrés, la sensación de no estar cumpliendo con su función como proveedores, las largas jornadas laborales o tener más de un empleo, y la imposibilidad de costear cuidados contratados.

·      Preocupaciones sobre el entorno: Mujeres: inflación y alto costo de vida; acceso y calidad de la atención médica; derechos de las mujeres e igualdad de género; atención a las personas mayores; acceso y calidad del cuidado infantil. Hombres: Seguridad militar y nacional. Ambos: Cambio climático

·      En España, desde 2021, las madres y los padres tienen derecho a 16 semanas de licencia remunerada. Solo 45 países ofrecen 14 semanas o más de licencia remunerada para ambos progenitores. Canadá, Estados Unidos, Cuba, Honduras y Surinam no ofrecen licencias remuneradas para padres.

·      Sudáfrica ejecuta diversas políticas de cuidado centradas en la infancia: ayuda al papel de los abuelos, la manutención infantil y para quienes cuidan a niños con discapacidad.

·      La mayoría de los responsables de la toma de decisiones y el 73,5 % de los políticos del mundo son hombres—generalmente, con poder económico y social—.

Recomendaciones sobre el cuidado en el hogar: políticas y campañas para el trabajo equitativo de ambos sexos; programas de protección social para desempleados e informales, con enfoque en necesidades y  derechos de mujeres y niñas; servicios de cuidado infantil con apoyo estatal para la plena participación económica de padres y cuidadores que trabajan;  transformar al sector salud para la participación de los padres desde prenatal, nacimiento e infancia, así como la participación de hombres como cuidadores; exigir a  líderes, políticas de cuidado, y abogar por la igualdad de las mujeres en el liderazgo político.

Establecer la licencia parental remunerada, intransferible e igualitaria para padres empleados por empresas; un entorno laboral favorable a la familia con días de cuidado, teletrabajo, horario flexible, guarderías, instalaciones para lactancia y la igualdad en el cuidado; monitorear indicadores de igualdad en el cuidado; conexión temprana y la expresión emocional, en los roles de la niñez como un acto de cuidado; involucrar a padres, maestros, compañeros y entrenadores, y brindar oportunidades para que los niños aprendan y practiquen el cuidado; herramientas digitales con materiales educativos apropiados para la edad; disminuir estereotipos y, promover la igualdad de género entre niños y jóvenes; invertir en los sistemas de cuidado con presupuestos gubernamentales.

Recopilar datos periódicos sobre las horas en el trabajo de cuidados no remunerado y su distribución por sexo de adultos y niños, en diversos grupos socioeconómicos y edades; medir el progreso de la igualdad e informar la formulación de políticas y su financiamiento: establecer la licencia parental igualitaria, remunerada e intransferible para padres; ampliar la licencia parental remunerada para los hombres, para alcanzar una licencia sustancial, con un mínimo de 14 semanas para ambos progenitores;  los gobiernos deben garantizar la distribución de los fondos pagados; licencia parental en diversos grupos de ingresos y categorías de empleo, incluidos los trabajadores informales.

Entidades multilaterales regionales, UE, la OEA y la Unión Africana trabajar en directivas regionales que fomenten la licencia parental en más países, especialmente en el Sur Global; ejecutar comunicaciones y campañas para la participación de los hombres en el cuidado, prevenir la violencia de género, inculcar el valor del cuidado y fomentar relaciones equitativas, basadas en el cuidado; producir, apoyar y difundir campañas en  TV y otros medios que muestren a hombres y niños realizando tareas de cuidado en el hogar compartiéndolas con sus parejas; apoyar la participación activa de los padres y cuidadores mediante campañas públicas que involucren a las comunidades para el cambio.

sábado, 15 de agosto de 2026

PATRIA POTESTAD EN HONDURAS Y EN ESPAÑA

 Según el artículo 185 del Código de Familia hondureño, la patria potestad es el conjunto de derechos y deberes que los padres tienen respecto de la persona y los bienes de sus hijos. Su régimen legal será de protección a los menores, impidiendo los abusos y sancionando con la pérdida o suspensión de la misma al padre o a la madre en los casos previstos por esta Ley.

La patria potestad comprende derechos y obligaciones: representar legalmente al menor; ejercer su guarda y cuidado; alimentarlo, asistirlo, educarlo y administrar sus bienes.

El ejercicio de la patria potestad corresponde a ambos padres conjuntamente.  Cuando hubiere desacuerdo entre el padre y la madre en el ejercicio de la patria potestad, el tribunal competente resolverá lo que más convenga al bienestar del menor.

Los padres, en el ejercicio de la patria potestad, tienen el derecho de ejercer la orientación, el cuidado y la corrección de sus hijos, e impartirles, en consonancia con la evolución de sus facultades físicas y mentales, la dirección y la orientación que sean apropiadas para su desarrollo integral.  Aunque la agenda WOKE pretende arrebatar ese derecho al control gubernamental.

Queda prohibido a los padres y a toda persona encargada del cuidado personal, crianza, educación, tratamiento y vigilancia, sean estas de manera temporal o definitiva, utilizar el castigo físico o cualquier tipo de trato humillante, degradante, cruel e inhumano, como forma de corrección o disciplina de niños, niñas o adolescentes.

Respecto a la guarda y cuidado de los hijos, se estará al acuerdo de los padres cuando éstos no vivieren juntos. Al que no se le confiere la guarda y el cuidado de los hijos menores, se le conserva la comunicación escrita y oral con ellos.

La patria potestad se pierde por: mal comportamiento del responsable; delito cometido; condena mayor de dos años; y sentencia de divorcio.

La patria potestad se suspende por: incumplimiento de deberes; ausencia mayor de dos años; interdicción civil; adopción simple; dolo o negligencia.

El matrimonio termina por: fallecimiento de uno de los cónyuges; presunción de muerte; declaratoria de nulidad y sentencia firme.

Para Montserrat Solsona, Demografía y Posverdad, en Andreu Domingo, el debate en España es sobre la custodia compartida y la igualdad de género. La posición pro custodia preferente considera superados los roles de la sociedad patriarcal y defiende que la custodia compartida debe otorgarse de forma automática después de una ruptura. Los pro-pacto denuncian las desigualdades de la pareja en el seno de la familia y en la sociedad en general; defienden la posición cuando la han compartido durante la unión, pero no se imponen como norma después de la ruptura.

Solsona diferencia la patria potestad de la custodia que se refiere a la vida cotidiana de los hijos menores: donde duermen, son alimentados y cuidados, acompañados en todos los pormenores y en las grandes emociones, crecen, se desarrollan y construyen su propia identidad. El trabajo de amar forma parte de la vida cotidiana.

Para Yvonne Hirdmann, el contrato de género se concreta en tres tipos: ama de casa, igualdad y equidad. Según Solsona a pesar de un elevado grado de equidad en el acceso al sistema educativo, la distribución del trabajo reproductivo en la familia adolece de una importante brecha de género, donde es clave el mercado de trabajo.

La desigualdad en el salario y las prestaciones sociales hace que uno de los progenitores renuncie al salario para cuidar a los hijos. Recientes trabajos demográficos en España indican que la brecha durante la unión de 1 hora 52 minutos aumenta en un 50% cuando nace el primer hijo (3 horas) y sigue aumentando cuando hay dos hijos, alcanzando 3 horas y 58 minutos. Los hombres en España se involucran cada vez más en el cuidado de los hijos e igual ocurre en Honduras.

El cuidado equitativo de los hijos y el trabajo doméstico en España alcanzan solo el 20% de las parejas. Hace 50 años, el trabajo doméstico era invisibilizado y los divorcios demostraban que el hombre era un beneficiario neto de ese trabajo. La custodia compartida implica el tiempo y, solo en el país de Valencia, establece 50/50. Además de la custodia compartida, existen en España los servicios de mediación, los planes de parentalidad y se maneja el concepto no legalizado aún de licencia parental remunerada e intransferible. La primera sentencia sobre paternidad compartida incluyó criterios como: práctica de cuidado de parte de cada progenitor; aptitud y actitud de cada uno; opinión de los pequeños; resultado de informes exigidos legalmente.

Solsona concluye que “la principal paradoja es que los defensores de la custodia preferente abogan por el derecho a ejercer la responsabilidad parental únicamente después del divorcio”.

La ausencia de información en Honduras sobre el ejercicio de la patria potestad y las variantes que ya son consideradas en España impide comparar contextos. Un conocimiento más detallado de este tema fuera de Honduras puede contribuir a un manejo más apropiado y con menos consecuencias que las observadas como “violencia doméstica” y otros conflictos durante y después de una unión en Honduras. Con 65.400 divorcios (El Heraldo, 10/8/2026) en los últimos 10 años, puede inferirse cuántas mujeres y menores han sido afectados en años recientes. Los divorcios entre parejas jóvenes suelen ser campos de batalla de los padres o abuelos donde sobresale el pulso sobre quién tiene más dinero, poder, contactos, etc., para hacerse prevalecer sobre la parte perdedora.

 

domingo, 2 de agosto de 2026

FECUNDIDAD, LUCES Y SOMBRAS

 ¿Cómo fue que pasamos de una fecundidad de 7,5 hijos en 1950 a 2,5 hijos en 2024? En un país fundamentalmente rural y agrícola de hace 75 años, la lógica económica predominante consistía en contar con el mayor apoyo en las labores vinculadas a la producción primaria.

La fuerza laboral femenina era el 13% en 1950. La participación de la mujer en el mercado de trabajo remunerado era mínima y su presencia en la función pública, limitada. En 1955, la mujer obtuvo el derecho al voto y para 1957, 3 mujeres obtuvieron una butaca en el poder legislativo. Hubo que esperar 20 años para contar con la primera mujer alcaldesa; 47 para la primera presidenta de la Corte Suprema de Justicia y 67 para la primera presidenta de la república.

En la década de los 60 podía obtenerse una vivienda decente propia por USD 12,5 mensuales.

El nivel de escolaridad de las mujeres en 1950 era de menos de 2 años.

En 1963 se dio el golpe más cruento (en relación al tamaño de la población) en América Latina con 2000 muertos y simultáneamente un número indeterminado de hondureños tuvieron que huir al extranjero.

Con el apoyo de Estados Unidos y otros países cooperantes se inició un esfuerzo de planificación familiar en los años 70.

Antes de 1970, dada la mayoritaria población católica, la tasa de divorcios era de 1,55 por mil personas casadas. De 2018 hasta julio de 2023, en los Juzgados de Familia se concedieron 27.962 divorcios, según las estadísticas del Poder Judicial. La duración de los matrimonios es cada vez menor (3 años). En Honduras, el año 2025 cerró con un total de 1,472 divorcios registrados, una proporción aproximada de un divorcio por cada cinco matrimonios en el país.

La rudimentaria economía industrial hondureña se basaba en incentivos fiscales y la sustitución de importaciones. En 1970, después de 12 años de déficits comerciales con Centroamérica, Honduras se retiró del Mercado Común Centroamericano, un esfuerzo integracionista que se adelantó a la Comunidad Económica Europea. Honduras volvió a la integración parcial mediante tratados de libre comercio y, 50 años más tarde, el déficit con la región se ha vuelto crónico. Con el Brexit ha ocurrido algo similar con una disminución del 14% de las exportaciones y del 10% de las importaciones.

En 1972, en una segunda ronda de gobiernos militares, tuvieron lugar intervenciones en la tenencia de la tierra (reforma agraria), incursiones en el capital popular a través de los bancos, la nacionalización del vuelo forestal y la creación de la Corporación Nacional de Inversiones, mientras se fortalecía la propiedad de los servicios públicos existentes. Pronto, el gobierno se constituyó en macro empleador de allegados a los uniformados y de partidos políticos en puestos burocráticos. En la década de los 70 se dio un esfuerzo masivo de formación universitaria especializada en el exterior con apoyo de cooperación externa y esfuerzos propios.

A inicios de los 80 inició la práctica de subsidios a la mujer campesina, pero informes indican que los recursos eran despilfarrados por sus parejas. Un patrón que siguió dándose con los diferentes esquemas de apoyo a la mujer o a las familias de bajos ingresos incluso con la participación de burócratas que ejecutan las entregas.

En 1985 el Gobierno de Honduras inauguró la represa eléctrica más grande del país que inicialmente exportó energía a Centroamérica y Panamá.

CONADI no duró más de 5 años y se inició el proceso de desincorporación que culminó a finales de los 80. El ajuste estructural que arrancó a partir de los 90, patrocinado por el Consenso de Washington, desmontó las empresas públicas, fomentó la venta de paraestatales y entidades públicas y, simultáneamente, creó cargas tributarias de todo tipo que han reducido sustancialmente el ingreso disponible de las familias.

Por tres décadas, el nivel de escolaridad de la mujer se mantuvo relativamente bajo con respecto al hombre, pero en la década de los 80 tuvo un repunte que en años recientes manifiesta una superioridad en matrícula, permanencia y graduaciones a nivel universitario. Con el advenimiento de los sistemas de computación, el rol de la mujer en el mercado laboral aumentó ostensiblemente. De mecanógrafas “Remington” se transformaron en asistentes expertas en trabajos que requerían destreza en labores computacionales.

Simultáneamente, las graduadas universitarias se integraban al mercado de trabajo público y privado en casi todos los campos. Esas ocupaciones dieron a la mujer acceso a ingresos cada vez mayores en forma de salarios u honorarios. De hecho, es cada vez más frecuente la condición de hipogamia donde la mujer provee más recursos que su pareja en el hogar, así como la decisión creciente de hondureños de no procrear hijos.

En 1994 se dieron dos fenómenos simultáneos. Se suspendió la cacería de jóvenes para el servicio militar obligatorio e inició su reclutamiento al servicio de las pandillas y el crimen organizado. Con esto coinciden el acoso y la violencia doméstica contra jóvenes y mujeres que fueron desplazadas dentro del territorio nacional o engrosaron la emigración al exterior. Migrantes hondureñas ponderaron los riesgos de continuar en su país nativo versus la travesía vía terrestre de 2000 kilómetros plagada de peligros de violación, secuestro, asesinato, muerte por inmersión o deshidratación, etc., dado el alto nivel de impunidad existente.

En más de tres generaciones a partir de 1950, jóvenes varones y mujeres han decidido formar familias a una edad cada vez más madura. Eso obliga a una menor procreación y reproducción que la prevaleciente en décadas previas.

La globalización y el neoliberalismo de las corporaciones que las potencias promueven no son simétricos cuando se trata de emigrantes. Pero el Homo Economicus también se aplica a la lógica de la mujer hondureña.