miércoles, 22 de julio de 2020

NUEVA NORMALIDAD


La nueva normalidad inició desde que se desató la pandemia del COVID-19. La estamos viviendo digamos a partir de enero de 2020. No es asunto de que, cuando pase la pandemia, viviremos en condiciones y circunstancias que sólo habíamos imaginado hasta diciembre de 2019.
La multiplicidad de características de este virus ha obligado a las comunidades científicas a apilar información sobre el mismo y aún se discute su origen. Un asunto que probablemente nunca se dilucidará.
Los gobiernos más autoritarios del planeta han sucumbido ante las condiciones impuestas por COVID-19 en prácticamente todas las actividades humanas y las de los demás seres vivos. Una nueva forma de hacer las cosas estará en función del éxito que se tenga en convivir con su amenaza permanente, oscilante y creciente.
La noción de potencia y el ejercicio compartido de la soberanía a través de organismos internacionales y mundiales ha sufrido golpes casi mortales. La práctica de la globalización y los instrumentos de multilateralismo, han comenzado a manifestar signos de agotamiento, por una indeseable combinación de excesos y defectos.
En el campo económico, sólo un reducido número de países, actividades y operadores económicos han salido airosos e incluso ganadores de los efectos de la pandemia.
Según CEPAL, el PIB per cápita de América Latina ha retrocedido a los niveles de 2010. Y sus efectos inmediatos no han culminado. CEPAL la denomina, otra década perdida.

En el ámbito del comportamiento los diversos modos de entretenimiento, arte, cultura y diversión han sido reducidos a su mínima expresión. La forma en que manejamos la salud, la educación y las relaciones sociales durante la pandemia, revelan apenas un indicio de cómo serán estas actividades en el futuro próximo.
La ´nueva normalidad´ presenta desafíos en el replanteamiento internacional y nacional de las relaciones económicas, políticas, ambientales, institucionales, etc.  Un solo aspecto, la reducción de las desigualdades, habría modificado los resultados aniquiladores de esta pandemia. Y prepararía a la población mundial frente a futuros desastres.
La avaricia por la acumulación de algunos ha llevado a la mayoría de la humanidad a sentirse indefensa para combatir los riesgos de la existencia. Perseverar en este comportamiento puede conducir a una hecatombe de la cual nadie escapará.
El rescate de la humanidad no será ´orgánico´. Deberá ser deliberado. La historia nos recuerda que ha existido mayor inclinación hacia la destrucción. La pandemia de 1918 ocurrió en medio de la Gran Guerra (Primera Guerra mundial) y 21 años después, se estaba iniciando la Segunda Guerra Mundial.
La ´nueva normalidad´ dependerá de qué predominará: el raciocinio o la intransigente tendencia hacia la auto aniquilación.


viernes, 17 de julio de 2020

Paul Krugman IMF Podcast

Paul Krugman on Zombie ideas and Economic Recovery https://open.spotify.com/episode/332XjQNyuzr28UVxU0spb4

martes, 7 de julio de 2020

DOS CURVAS


Richard Baldwin, economista (entrevista BBC, 7/6/2020) plantea con respecto a COVID-19 que es necesario aplanar dos curvas: la del contagio y la de la recesión.
En el caso de una economía pequeña y un sistema precario de salud como en Honduras a 3 meses de la recomendación del Dr. Baldwin, no ha enfrentado apropiadamente ni la contención del virus, ni la recesión económica.
En el ámbito económico, las medidas fiscales y financieras para apoyar empresas y personas no han sido lo suficientemente completas, amplias y oportunas como para solucionar, en el caso de las empresas, el deterioro en la liquidez por ausencia de actividad de los negocios; y en cuanto a personas, las transferencias monetarias o en especie han abarcado a un reducido número de personas.
Conforme al Fondo Monetario Internacional, la recesión esperada para 2020, significará una contracción económica de 3.3%.
En lo relativo a salud, el dato de contagios ha ido en ascenso permanente con incrementos crecientes. La desesperación por reabrir la economía y reactivar los negocios parados por la cuarentena indujo a la adopción de la denominada apertura inteligente que inició el 1 de junio de 2020 con 5,362 individuos contagiados acumulados. Ayer, 6 de julio de 2020 el dato de contagiados alcanzaba 24,665 personas (SINAGER).
El manejo de las pruebas para detectar los casos positivos observa un rezago de días y hasta semanas, por lo que, los datos de la curva epidémica con esa salvedad son oficiales, útiles y únicos.
En otras latitudes, la apertura se dio cuando la curva epidémica iba en descenso, acercándose en un gráfico paralelo al eje 0X. Y han retornado a cierres parciales, donde rebrotes amenazaban con salirse de control.
Hoy, la urgencia surge de los médicos y el personal sanitario trabajando en primera línea en hospitales colapsados intentando salvar vidas a costa de la propia existencia, mientras demandan cierres económicos de ciudades epicentro para detener el desastre.
Enumerar las causas que están llevando al esparcimiento más abarcador del virus es un ejercicio importante como lección aprendida para que no se repita en próximas pandemias. Una encuesta de la UNAH reveló hace semanas que el 27% de la población no creía en el COVID-19. El comportamiento deliberado de quienes tienen recursos para protegerse con medidas de bioseguridad y no lo hacen, junto al no deliberado de aquellos que sí se protegen no comen, ha expandido la cobertura del contagio a mayor número de personas. Un dato que nadie está en posición de aportar con certeza.
La tendencia de la curva epidémica es más sombría que la económica. Junto a los pacientes, está diezmando al personal sanitario. Entonces, o desciende esta curva o los próximos contagiados no tendrán quien los atienda.