lunes, 30 de septiembre de 2019

CONSUMO RACIONAL


Cuando la economía se debilita, los ingresos personales también. Aplicado al contexto hondureño se esbozan algunos puntos vinculados fundamentalmente al consumo, es decir, relacionados con el gasto a nivel de los hogares (economía familiar). Aquí, no se pretende hacer un ejercicio exhaustivo, sino partir del comportamiento de ingresos versus gastos efectivos.
Sea que se reciban ingresos fijos periódicos o ingresos variables no periódicos es importante plasmar por escrito el proceder de los gastos mensuales recurrentes, así como los gastos esporádicos, con frecuencia mayor de un mes y compararlos con los ingresos que se reciben, para efectuar los ajustes correspondientes.
En la ejecución del gasto y la realización de compras deben considerarse aspectos generales y específicos:
Aspectos Generales:
1.       Pagar en efectivo o con tarjeta. Con tarjeta se aprovechan las devoluciones en efectivo (cash back) y los descuentos asociados que alcanzan hasta 20%.
2.       Comprar en establecimiento cercano o distante: Aquí entra en consideración el gasto por locomoción y el tiempo de desplazamiento.
3.       Adquirir en establecimiento pequeño o grande. El grande tiene ventajas de mayor variedad, mayor cantidad (a más baja cantidad comprada, mayor precio), más promociones y rifas vinculadas a los montos adquiridos.
4.       Aprovechar descuentos vinculados a la tercera edad o condición de discapacitado.
5.       Sistematizar el uso de canjes (en medicinas).
6.       Hacer uso de rebajas en tiendas por departamento.
7.       Recurrir al expediente de la cotización telefónica previo a la adquisición de un bien o servicio.
8.       Solicitar financiamiento basado en información de las condiciones de plazo, tasa de interés, etc. que ofrecen las entidades financieras existentes en el mercado.

Aspectos Específicos:
1.       Escoger establecimientos que garanticen buenas condiciones de precio, calidad, sanidad y seguridad dependiendo de cuál sea el rubro que representa el mayor porcentaje de gastos conforme a preferencias, gustos y tamaño del núcleo familiar. Sí el mayor rubro de gasto es alimentos, se dispone de una gama amplia de opciones con los centros de membresía, supermercados, bodegas, mercados municipales, mercados-feria, pulperías, etc. 

Dar atención especial en caso de perecederos, a su adquisición, almacenamiento, preparación y cantidad a elaborar de forma cotidiana para evitar la acumulación de sobras en refrigeración que aumentan el consumo de energía y usualmente culminan en los recipientes de desperdicios.

2.       Acceder a asistencia pública o privada en salud. En el ámbito privado existen diferencias de costo importantes por prácticamente la misma calidad de atención o servicio.
3.       Mantener adecuadamente el alojamiento (casa de habitación), medio de transporte, electrodomésticos y demás enseres del hogar. Debe hacerse de manera oportuna para evitar gastos mayores de reposición anticipada.
4.       Reducir formas de esparcimiento fuera de la casa.
Conclusiones:
1.       Las crisis siguen la siguiente secuencia respecto al producto Interno Bruto (PIB): Desaceleración o menor crecimiento; estancamiento o crecimiento cero; recesión o decrecimiento por dos trimestres consecutivos; y depresión o crisis. Sus síntomas principales se revelan en la disminución de la producción, la inversión y el consumo repercutiendo en el desempleo y la reducción del ingreso personal. La calificación de la crisis económica requiere de al menos uno de los siguientes parámetros: 1) Reducción en un 10% del PIB con respecto al año inmediato anterior; o 2) La existencia de recesiones consecutivas durante 3 años.
2.       Replantear los patrones de consumo prevalecientes en el hogar antes de que las circunstancias se agudicen.
3.       Priorizar todos los gastos en función de su importancia, contribuirá a su racionalización.


viernes, 13 de septiembre de 2019

IMAE


El anteproyecto de presupuesto general de ingresos y egresos de la nación hondureña para el año 2020 ha sido presentado al congreso nacional por un monto de L.280. 4 miles de millones, 7.9% mayor al presupuesto correspondiente al año 2019.
El incremento presupuestario se plantea en momentos cuando las acumuladas señales de desaceleración de los principales socios comerciales de Honduras resultan evidentes y, además, el comportamiento de la economía hondureña ha mostrado signos continuos de deterioro desde el mes de septiembre del año 2018 cuando la Tendencia Ciclo (TC) -comportamiento respecto al mes inmediato anterior- se ubicó en -0.1 y de forma reiterada en los meses siguientes hasta colocarse en -0.4 en junio de 2019.
El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central de Honduras a junio de 2019 revela que el comportamiento interanual comparativo del índice en general se redujo de 3.5% en 2018/2017 a 2.5 % en 2019/2018, mientras la comparación puntual de junio 2018 versus junio de 2019 se percibe más aguda al pasar de 3.4% a 0.1%. Todas las actividades económicas han evidenciado disminución, situación de la cual sólo escapan dos: Construcción y Electricidad y Agua.
De acuerdo con la Ley Visión de País, Plan de Nación aprobada en el año 2009, estaríamos ejecutando el tercer plan de gobierno (2018-2022) dentro del plan nacional de desarrollo 2010-2022. Parece que está norma ha caído en el olvido y ha sido reemplazada por otras regulaciones legales de más reciente vigencia.
En consecuencia, en ausencia de planes de largo plazo, la institucionalidad que programe y evalúe de manera sistemática el desarrollo del país, y la desconexión con la realidad económica y social de Honduras y el mundo, el presupuesto como instrumento puede convertirse en las circunstancias actuales en un mecanismo con elementos ilusorios que obligarán más temprano que tarde a su correspondiente ajuste en medio de su ejecución que resultará en correcciones dolorosas para la economía hondureña.
Sí los supuestos en los cuales se basa el financiamiento del gasto presupuestario no son sólidos o resultan frágiles ante la embestida de choques externos, el presupuesto 2020 podrá ser una herramienta de asuntos indeseables, pero no el instrumento de estabilidad y desarrollo, que constituye su razón de ser fundamental.


martes, 3 de septiembre de 2019

INGRESOS Y PRESUPUESTO


La economía y el presupuesto nacional de un país mantienen una vinculación recíproca. Las fuentes con que se financian los presupuestos, los impuestos y deuda, pueden estimular la economía o contribuir a desalentarla. En consecuencia, se debe anticipar una relación directa entre presupuesto y economía, es decir, que su índice de correlación sea positivo.
En la elaboración del presupuesto nacional, los técnicos formuladores tienen en cuenta el comportamiento histórico de las variables que influyen en su conformación y es casi seguro que su habilidad y experiencia para predecir eventos de origen fundamentalmente nacional puede realizarse con un alto grado de precisión. El asunto es cuando se trata de estimar las influencias vinculadas a fenómenos externos o a factores imprevisibles como los desastres naturales (sequía).  Entonces, los resultados de las proyecciones resultan alejados a aquello que ocurre efectivamente en la práctica.
Según el Decreto 180-2018 que contiene el Presupuesto Nacional para 2019, se esperaba un consolidado a gastar de L. 261.7 mil millones, integrados así: L. 152.4 mil millones para el gobierno central y L.109.3 mil millones para las instituciones descentralizadas. Los ingresos tributarios se estimaron en L.108.4 mil millones de los cuales L.41.9 mil millones correspondería a recaudaciones por impuesto sobre ventas (15%), que según fuentes oficiales es donde se revela el mayor desfase en el primer trimestre del presente año.
Las repercusiones externas que llevan a modificar las previsiones presupuestarias de una economía pequeña y abierta como la hondureña, son mayores en función del tamaño de la apertura. Las políticas económicas de los principales socios comerciales del país, Estados Unidos, la Unión Europea y lo países del istmo centroamericano influyen en el desempeño micro y macro. Una desaceleración con respecto a los negocios de los socios extranjeros repercute adversamente en la actividad económica de Honduras y consecuentemente en la recaudación de impuestos.
La reducción de sorpresas y el ajuste acertado de cuestiones que no están saliendo como se esperaba, está en función de la calidad y oportunidad de la información que se disponga. Como revela Diario La Tribuna de fecha 3/9/2019, han disminuido las ventas del sector privado en el primer semestre de 2019. Este dato no es verificable con las cifras del IMAE, Banco Central de Honduras, pues están disponibles sólo para el primer trimestre de 2019.
La necesidad de equilibrar las cuentas fiscales es crucial para la estabilidad de la economía hondureña y para el cumplimiento de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario y otros organismos financieros. En cualquier caso, lo deseable es que las autoridades adopten medidas que no desalienten aún más la disminución de la demanda, particularmente, lo relativo al consumo privado.