viernes, 15 de julio de 2022

TRABAJO A TIEMPO PARCIAL

 Esta modalidad de contratación laboral fue aprobada por la OIT mediante Convenio No. 175 de 1994 y entró en vigor en 1998. Ha sido ratificado por 18 países y entrará en vigor este año en Paraguay y el próximo en Kazajstán. En Centroamérica solo Guatemala lo tiene en vigor desde el 2017 y lo ha desarrollado por medio del Acuerdo Gubernativo 89-2019.

Según la OIT, el trabajo a tiempo parcial comprende: a tiempo parcial sustancial (21-34 horas a la semana); a tiempo parcial de corta duración (20 horas o menos); a tiempo parcial marginal (menos de 15 horas a la semana).

En algunos casos, las modalidades de trabajo pueden consistir en un número de horas muy reducido o de horarios irregulares impredecibles, y el empleador no tiene ninguna obligación de garantizar un número específico de horas de trabajo. Son modalidades conocidas como trabajo “a pedido”.

En virtud de la derogación de Ley de Trabajo por Hora, la bancada del Partido Liberal de Honduras (PLH) ha propuesto en el Congreso Nacional una reforma al artículo 328 del Título IV, Capítulo I, del Código de Trabajo para normalizar el trabajo a tiempo parcial bajo los parámetros siguientes:

1)   Para lapsos de 16 a 32 horas a la semana: Se ubica el tiempo de trabajo en los denominados por OIT, tiempo parcial sustancial y tiempo parcial de corta duración.

2)   Se garantiza el pago de décimo tercer y décimo cuarto mes y vacaciones con base en el salario promedio devengado en los últimos 6 meses.

La propuesta del PLH ha sido avalada por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada COHEP) y rechazada por líderes de los trabajadores sindicalizados.

El trabajo a tiempo parcial abarca numerosas modalidades y observa pros y contra para los trabajadores, las empresas, la economía y la sociedad en general. En términos de contratos, existen dos tipos: indefinido a tiempo parcial y a tiempo parcial por duración determinada.

Desde 1990 el trabajo a tiempo parcial ha aumentado en importancia alrededor del mundo. Por el lado de los trabajadores se adapta a las necesidades de mujeres, jóvenes, estudiantes, adultos mayores, migrantes y trabajadores estacionales; lo adverso está vinculado al monto salarial, la protección de salud, ausencia de pensiones y la falta de estabilidad entre otras características.  

Por parte de las empresas lo utilizan para retener trabajadores especializados en edad de retiro, así como trabajadores para horarios específicos y tareas difíciles o peligrosas. Inconvenientes para la empresa incluyen la dificultad de capacitar personal sin apego, la volatilidad de su permanencia y la exposición de secretos de empresa.

Estudios revelan la tendencia a contratar empleados a tiempo parcial cuando la economía crece y, por otro lado, tales empleados constituyen los más prescindibles cuando decrece la economía. Cifras del COHEP, revelan que para 2020, el empleo por hora decreció en 41%. Por ello, la decisión de derogar la Ley de Empleo por Hora no pudo ocurrir en peor momento cuando a la pandemia de COVID19 se ha sumado el conflicto en Ucrania.

En el ámbito social, el bajo ingreso y la inestabilidad en el empleo conduce a los trabajadores a tiempo parcial a patrones distorsionados de consumo y modos de vida alterados, pues no tienen garantía de vivienda ni acceso a créditos.

El mundo del trabajo cambia rápidamente. Internet de las cosas, la inteligencia artificial, la robótica. Mantener empleos dignos es loable pero choca con la realidad de la productividad del trabajo y los riesgos de los negocios para sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo. Empleos dignos linda con múltiples instituciones: la seguridad y previsión social, los tributos, la educación y formación profesional, los sindicatos y las asociaciones empresariales.

domingo, 3 de julio de 2022

PROFESIONALES Y MERCADO DE TRABAJO EN HONDURAS

 La pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania han agudizado la crisis económica internacional con graves repercusiones en la estabilidad económica, social y política de Honduras que recién ha estrenado un nuevo gobierno en enero de 2022.

Hace diez años, Honduras enfrentaba una crisis similar con causas que se originaron en la crisis financiera internacional de 2008 y la situación política que se dio en junio de 2009. El crecimiento del PIB corriente a precios de mercado entre 2009 y 2010 fue de 8.5%; de 2008 a 2009, 2.1%, mientras que entre 2007 y 2008 había sido de 11.7%.

El crecimiento del PIB a precios corrientes de mercado entre 2019 y 2020 fue de 2.7.%; de 2020 a 2021, -9.0%, mientras que entre 2021 y 2022 había sido de 12.5%. Una estimación preliminar de crecimiento del PIB para 2022, arroja entre 3.2% y 5.2%. A diferencia de la situación de 2011, los decrecimientos de la actividad económica en los últimos 3 años han repercutido en reducciones severas en la absorción de la creciente oferta de mano de obra en general, con énfasis en personal con educación superior.

De conformidad con la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples del Instituto Nacional de Estadística (INE) efectuada en octubre 2021 varios detalles resaltan en la comparación con 2011. Primero, la PET (población en edad de trabajar) aumentó 67%, a una velocidad muy arriba del crecimiento de la población en general y con una demanda de trabajo cayendo por la disminución y el cierre de negocios.

La PET del nivel superior subió por el acceso a la educación de las 16 universidades existentes en el país en donde las privadas absorben el 49% del estudiantado. Segundo, es notorio que el nivel promedio de los ingresos del personal de nivel superior aumentó en 11 años L.35. Vale considerar en este punto que el IPC (1999=100) acumulaba en 2011, 355.2% y en mayo de 2022, 744.2%, un incremento de 389%, exageradamente distante con respecto al 0.0003% que aumentaron los ingresos promedio. Tercero, el desempleo abierto que en 2011 era de 7.4 %, pasó a 9.3 en 2021. Cuarto, la desocupación en 2021 en la agricultura era 5.6 de AEP (años de estudio promedio), mientras en el sector servicios financieros, con 16 AEP, ejemplifica el abismo de sacrificio que realizan las personas y las familias en educación para encontrarse con un mercado laboral nacional saturado, con una marcada inclinación al establecimiento de ingresos no competitivos, lejanos de resarcir el gasto o la inversión en educación.

 

ALGUNAS CONCLUSIONES:

1.      Los efectos de las crisis recientes han provocado severos daños a los profesionales universitarios y con tendencia a empeorar, considerando los nuevos entrantes al mercado de trabajo.

2.     La tasa de desempleo abierto para las personas con educación superior es más alta que para la PEA en general. Eso significa que, siendo un grupo relativamente reducido con respecto a los otros niveles educativos, la intensidad de las crisis es mayor dada la inversión realizada en recursos y tiempo para alcanzar su nivel profesional.

3.     La escasez de oportunidades de empleo provoca que los niveles de salarios tiendan a la baja; las jornadas de trabajo sean más largas (teletrabajo); y aumente el uso de esquemas informales en la contratación de profesionales.

4.     El sector público es el segundo demandante de trabajo de personas con educación de nivel superior después del sector privado. Sin embargo, su acceso ha sufrido el endurecimiento del sectarismo político en la última década.

5.     El empleo de personas sin las calificaciones para los puestos o personas que tienen más de una plaza, particularmente en el caso de docentes universitarios empleados en el gobierno, así como el empleo de jubilados en puestos de línea, reducen las oportunidades de empleo para personas jóvenes de nivel universitario y acusan una baja productividad en el trabajo, al menos en lo que concierne a los dos primeros casos, en términos de tiempo utilizado y resultados obtenidos.

6.     La Universidad Nacional Autónoma de Honduras, así como la Universidad Pedagógica Nacional y las universidades privadas deben replantear su oferta académica teniendo en cuenta los avances tecnológicos y los cambios en el mundo del trabajo en función de aquello que demanda el mercado de trabajo nacional.

7.     Dado el nivel internacional de la crisis, los jóvenes profesionales universitarios no tienen opción de marcharse a trabajar en el extranjero, por lo que la condición de desempleo de este estrato continúa creciendo, la competencia es más feroz y los salarios tienen una tendencia pronunciada hacia la baja como lo evidencian los resultados comparativos de las encuestas del INE para septiembre de 2010 y octubre 2021.  

8.     El nivel de desempleo de personal con educación de nivel superior continuará y se profundizará en tanto no se superen totalmente los efectos de la crisis internacional y la pandemia de COVID19 que está evidenciando un repunte de contagios

9.     Mientras se reactiva la economía hondureña, los profesionales universitarios habrán de considerar el dedicarse a actividades por cuenta propia para generar los empleos que tanto el sector público como privado, tienen dificultad de ofrecer.