domingo, 26 de marzo de 2023

DESAFIOS AGRICOLAS

 

La Federación Nacional de Ganaderos y Agricultores de Honduras, FENAGH, recientemente eligió nuevos directivos. Su presidente, Ingeniero Héctor Ferreira Sabillón plantea tres prioridades:

1.     Financiamiento

2.     Cambio climático

3.     Levantar autoestima de productores para competir en los mercados.

En 2023 entrarán libres los productos incluidos conforme al calendario de la lista de desgravación de subpartidas arancelarias negociadas por Honduras en el CAFTA-RD.

El último censo nacional agropecuario de Honduras se refiere al año 1993. Durante 30 años, la ausencia de estadísticas censales ha afectado el conocimiento detallado de la actividad económica más importante del país en términos de generación de empleo, producto interno bruto sectorial ampliado y exportaciones. También dificulta la formulación de políticas, proyectos y programas para impulsar su crecimiento y desarrollo.

El contexto que enfrenta la agricultura hondureña se observa cargado de retos que efectivamente requieren de esfuerzos que quizá nunca se habían conjugado para enfrentar la amenaza inminente a esta actividad económica. Y desde luego, precisa iniciar en algún punto con la facilitación del gobierno.

La lista de retos abarca sin ser exhaustiva:

i)                El impacto de la crisis inflacionaria mundial provocado primero por la pandemia de COVID19 y la irrupción en las cadenas de valor a nivel mundial y luego por el conflicto Rusia-Ucrania que no da visos de resolverse pronto después de rebasado un año.

ii)              La amenaza de una recesión mundial con raíces en el tema sanitario (2020), bélico (2022) y ahora exacerbado por crisis financiera (2023) de importantes bancos internacionales.

iii)            El resurgimiento de plagas y enfermedades de carácter sanitario (fitosanitario y zoosanitario) así como de males nuevos unos (viruela del simio) y otros que se creían erradicados como la tuberculosis y poliomielitis.

iv)            La inclinación política-ideológica a nivel internacional a la que Honduras se está integrando que atenta contra el crecimiento económico por dar paso a medidas populistas que desaniman el clima de negocios.

v)              La escasez de mano de obra agrícola por la emigración que continúa y arreciará en la medida que se deterioren rápidamente las condiciones económicas y sociales de Honduras.

vi)            La decisión política de sustituir socios económicos y comerciales de Honduras, sin demostrar la mejora costo/beneficio de tales decisiones y provocando ajustes inesperados y la búsqueda de nuevos mercados.

vii)          La amenaza de los efectos de los desastres del cambio climático frente a la desidia y negligencia pública de adoptar las apropiadas medidas de previsión y mitigación.

viii)        La nula preocupación por atender la ciencia y tecnología evidenciada por la ausencia de partidas identificables al respecto dentro del presupuesto nacional de la República 2023.

ix)            La intención de elevar ingresos fiscales en condiciones adversas sobre los agentes económicos, sin especificar el destino que se dará a ingresos que, en condiciones económicamente deterioradas, dudosamente incrementarán.

x)              La complacencia generalizada para proceder a detener las amenazas a la seguridad jurídica y ciudadana, que aumentan el riesgo a la agricultura que intrínsecamente es de naturaleza arriesgada.

Los desafíos actuales de la agricultura hondureña van mucho más allá de sus connotaciones económicas; constituyen una tarea suprema y de atención urgente. La carestía de productos agrícolas y su vinculación con la alimentación, la salud y el bienestar en general de la población hondureña debe ser un asunto de apropiado tratamiento por parte de la sociedad hondureña y fundamentalmente por aquellos responsables de adoptar las decisiones necesarias.

viernes, 10 de marzo de 2023

ESCENARIO DICTATORIAL

 

Alcanzaron el poder sustentado en el odio hacia un autoritarismo oprobioso que combinaba poderosos vínculos con el crimen organizado al mismo tiempo que mantenían y racionaban privilegios a potentados favorecidos por contrataciones públicas. Una administración que utilizó el terrorismo fiscal para perseguir opositores y favorecer adeptos político-empresariales a quienes aplicaban medidas laxas en cuanto a sus obligaciones tributarias. Ofrecieron derogar leyes impopulares para resultar favorecidos por el voto de los creyentes, para una vez en el poder dar la espalda a sus promesas; derogar algunas disposiciones que solo debían reformarse; y están aumentando la presión que asfixiará la inversión y  generación de empleo.

El dictador se arropó en la bandera de la izquierda; una suerte de populismo primitivo que ha demostrado tener éxito en buena parte de América Latina. La diferencia con el autoritarismo que les facilitó el acceso al poder es que el previo era básicamente interno (salvo sus alianzas criminales foráneas) y el actual ha vendido el alma a un mamarracho que se denomina socialismo del siglo XXI. El denominador común de ambos esquemas, el reciente y el actual, es su autoritarismo, sectarismo, la compra de voluntades, la distribución de dádivas a los pobres y el control de negocios importantes de la nación: la concesión de recursos naturales, la infraestructura y los servicios existentes (recientemente amenazaron con fundar un banco de remesas).

El dictador desde el poder ejecutivo nombra, controla y dicta órdenes al poder legislativo por medio de una junta directiva espuria y con el apoyo condicionado de diputados de partidos de ‘oposición’; a las autoridades electorales; a los cuerpos armados; y a todo el aparato del sector público, al que incluso le exige sumisión y pleitesía. En la nueva corte de justicia, nombrada mediante un intrincado procedimiento ligeramente diferente al pasado, descansa un hálito de esperanza a que se constituya en poder independiente ausente de vasallaje ante el ejecutivo que mantiene una agenda incólume de transformar el país hacia su destrucción.

El dictador y su camarilla manifiesta su desprecio por la institucionalidad y el imperio de la ley, y mucho más sobre valores que han prevalecido en la población hondureña desde antes de la conquista.   

Igual que su antecesor, la inseguridad forma parte del sesgado esquema operativo del dictador. Sus aliados cuentan con protección policial y militar, mientras el resto de la población tiene que agenciarse su propia protección contra la violencia y el crimen.

Otro elemento fundamental del proyecto dictatorial es el control casi total de medios de comunicación y embestidas a la libertad de expresión. Da pena, la manera entreguista con que, antiguos defensores del pueblo hoy utilizan su pluma y sus canales para aprobar, justificar o defender el “proyecto socialista” y atacar a todo aquel que se cruce en su camino. Porque ‘pueblo’ es hoy un sustantivo aplicado a un segmento muy reducido de la población: los adláteres del gobierno.

El dictador entonces sabe que la marcha de su proyecto está avalada por:

·        Valores morales precarios y necesidades ingentes de la población en general.

·  Individuos, empresas y organizaciones de sociedad civil, domesticadas por prebendas, amenazas y persecuciones gubernamentales de todo tipo.

·        Marco legal diseñado a su favor: Constitución, convenios internacionales, códigos, leyes, reglamentos, resoluciones y manuales.

·        Algunos organismos internacionales, complacientes.

·        Marco institucional sometido: parte de los poderes del estado, cuerpos armados, secretarías de estado, alcaldías, gubernaturas, auditoras, fiscalías, observatorios, comisiones, comisionados.

·        Fuente financiera garantizada: los recursos públicos de la nación utilizados a discreción.

·        Aparato mediático desorientador.

·        Inmovilización de la oposición: Intervención en partidos y adhesión de dirigentes opositores.

El dictador cuenta con el escenario preparado para su siguiente gran zarpazo: ganar las próximas elecciones a como dé lugar. Y sí el mapa de ruta le resulta, al día siguiente de conocerse los resultados en las urnas, habrá miles de arrepentidos por acciones u omisiones. Otra vez. Entonces, podría ser demasiado tarde.