jueves, 29 de agosto de 2019

ESTEREOTIPOS


Según la RAE, un estereotipo consiste en una imagen estructurada y aceptada por la mayoría de las personas como representativa de un determinado colectivo. Esta imagen se forma a partir de una concepción estática sobre las características generalizadas de los miembros de esa comunidad.
Para Walter Lippmann, el pseudo entorno es, una visión del mundo (diferente a “el mundo”) que habita en nuestra mente y que es siempre incompleta frente a la realidad. Y con frecuencia es también inexacta.
Siguiendo el punto de vista de Lippmann, puede catalogarse como pseudo estereotipo al criterio que algunos grupos de personas establecen con respecto a sí mismos o hacia los demás como mecanismo de descalificación.
Por ejemplo, la autodenominación de “intelectual”, suele repetirse públicamente en forma reiterada en el seno de la sociedad hondureña, para referirse a individuos que parecen creer  tienen el monopolio del conocimiento, así como el don de la palabra, de la escritura y del buen juicio.
Se desconoce la existencia de escuelas de “intelectuales” en alguna parte del mundo.  O será que existe un determinado número de parámetros que permiten a las personas “graduarse” de intelectual por el grado universitario que ostentan, los países en donde obtuvieron su educación, las universidades en las que cursaron sus estudios, el número de libros, textos y materiales que han leído, o cualquier otro criterio que los diferencie y distancie sustancialmente del resto de los mortales.
Es usual encontrar reacciones de asombro como: ¿Y quién es ese? cuando se nombra a una persona no muy conocida en un cargo importante dentro del engranaje gubernamental. O manifestaciones de soberbia como: ¿Ahora vamos a hablar de literatura?, cuando un humilde lector de Rubén Darío pretende conocer un criterio al respecto de un agrio “intelectual”.
“No todo lo que brilla es oro”. Y los pseudo intelectuales quizá descubran un día, que existen casos en el país de autores literarios de calidad exquisita, que por razones que no es del caso elucubrar, han producido sus escritos para el consumo exclusivo de sus parientes y amigos.


viernes, 16 de agosto de 2019

SIGNOS


Según la BBC, el idioma español es el único que utiliza signos de interrogación y exclamación al inicio y al final de una frase, oración o cláusula. Los signos de interrogación fueron oficializados en la Segunda edición de la ortografía de la Real Academia de la lengua publicada en 1754. Los signos de exclamación se formalizaron en el diccionario de 1884.

Según FUNDEU, ante las dudas que se plantean a menudo con respecto a los signos de interrogación y exclamación, así como acerca del empleo de las mayúsculas en las preguntas e interjecciones, se ofrece una serie de claves sobre su ortografía:
1. En español las preguntas directas y las exclamaciones requieren dos signos: el de apertura y el de cierre. Se considera falta de ortografía omitir el signo de apertura, aunque sí es válido escribir solo el de cierre entre paréntesis para mostrar extrañeza «(?)» y sorpresa «(!)».
2. La pregunta o la interjección puede ir seguida de otro signo de puntuación: «La ciencia y la técnica, ¿quién lo duda?, necesariamente progresan». Si no va seguida inmediatamente de otro signo porque coincide con el final de la oración, se sobrentiende que hay un punto, que no se escribe tras la interrogación o la exclamación de cierre: «¿Cuál es el futuro del juez en excedencia? La primera opción es convertirse en europarlamentario» (y no «… en excedencia?. La primera…»).
3. Las mayúsculas y las minúsculas son las que corresponden a la oración en la que está la pregunta. En particular, cuando el comienzo de esta no coincide con el de la frase, lo apropiado es la minúscula: «Siempre se plantea la misma duda: ¿qué comer?», «Pero ¿cuál es su futuro?».
4. Cuando se yuxtaponen varias preguntas, estas pueden ir separadas por los signos de coma, punto y coma, punto (sobreentendido, según el apartado 2) o incluso dos puntos, según se considere más apropiado, aplicando la mayúscula y la minúscula como corresponda: «¿Cómo lo hizo? ¿Cuándo?», «¿Cómo lo hizo?; ¿cuándo?» o «¿Cómo lo hizo?, ¿cuándo?».
5. Por la misma razón, en citas directas se siguen las pautas ortográficas que les son propias: mayúscula inicial y punto tras las comillas (este ejemplo está en cursiva y no entrecomillado para que se vea la puntuación): El papa le preguntó: «¿Cómo está Cristina?».
6. Se pueden repetir los signos como énfasis, recurso que es habitual en la prensa deportiva: «¡¡¡Olé!!!». También se pueden combinar los de interrogación con los de exclamación: «¿¡Entró!?» o «¡¿Entró?!»; los signos de cierre han de ser simétricos con los de apertura, por lo que no son apropiadas las grafías «¡Olé!!!», ¿¡Entró?!» ni «¡¿Entró!?», aunque sí se considera válido abrir solo con exclamaciones y cerrar solo con interrogaciones o a la inversa: «¡¡Entró??», «¿¿Entró!!».
7. Se recuerda finalmente que la acentuación de las voces quécómocuáldóndecuándo, etc., depende de si tienen sentido interrogativo o exclamativo y no del mero hecho de que estén en una pregunta directa o una interjección: «¿Que ha perdido dinero en la bolsa? Le explicamos en qué invertir ahora».
Ante la influencia cada vez más pronunciada de las comunicaciones digitales y la necesidad de reducir el volumen de caracteres, los ortógrafos podrían considerar un uso mixto del doble signo de interrogación y exclamación, dependiendo de la categoría del escrito. Por ejemplo, todo lo vinculado a literatura, debería continuar igual. Sin embargo, las comunicaciones menos rigurosas y hasta informales, como las pertenecientes a las redes sociales podrían expeditarse eliminando los signos de interrogación y exclamación, al inicio. En la práctica, eso ya está aconteciendo.

lunes, 5 de agosto de 2019

SUPREMACÍA


Esgrimir el concepto de que un grupo racial es superior a otro, ha sido un instrumento de manipulación de líderes políticos, religiosos y de otra naturaleza para alcanzar sus propios objetivos de dominación.
La identificación de propósitos entre los seguidores hacia sus líderes supremacistas es digna de un análisis exhaustivo para obtener las razones que inducen a un fanático a adorar al líder que alimenta sus temores convertidos en odio, hacia amenazas inexistentes o simplemente sobrevaloradas.
La entrega del fanático a los designios del líder es tal que su nivel de odio sobrepasa los límites de aquellos considerados como enemigos, para dirigir su ánimo destructivo hacia su propia familia o consigo mismo.
Es importante medir el nivel de escolaridad de los fanáticos que cometen matanzas y se exponen con sus actos a la propia inmolación. También es conveniente indagar su capacidad intelectual y obviamente su salud mental. Su vinculación con el consumo de drogas.
Se supone que la superioridad humana está acompañada de inteligencia intelectual y emocional. Que la persona superior se sobrepone a las amenazas y cuenta con las habilidades necesarias para que su mundo de confort no sea puesto en peligro por los millones de descamisados que llegan caminando a la frontera terrestre de sus países y cuya única arma son sus brazos y su determinación por vender su fuerza de trabajo a un precio muy inferior al devengado por sus azorados enemigos en empleos que éstos rechazan.. Los individuos superiores deben contar con mayor capacidad de resiliencia.
Los fanáticos supremacistas desconocen las condiciones económicas, sociales y de seguridad que los emigrantes indocumentados enfrentan en sus propios países; en la ruta que deben recorrer para alcanzar el lugar de sus sueños; y la animosidad permanente que enfrentarán si logran conseguir su objetivo.
Claro que existen supremacistas. Los que manipulan las mentes débiles de aquellos que con sus hechos desesperados manifiestan cualquier suma de impotencias; asesinan inocentes; y culminan su vida en la cárcel o aniquilados por quienes están en la obligación de evitar males mayores. La pena capital no será suficiente disuasivo.
Utilizar como argumento de odio a los inmigrantes es concluir que éstos son superiores a sus infelices adversarios que convertidos en instrumento de sus manipuladores y basados en argumentos pseudocientíficos, terminan siendo los seres inferiores que escogen el camino corto de la violencia para segar su propia existencia.